• Redacción Ciberpol

Boeing, la interferencia de teléfonos móviles en su sistema

Actualizado: 24 de jul de 2019



En el 2014, la Agencia Federal de Aviación de los Estados Unidos lanzó una advertencia de obligado cumplimiento, relacionada con los modelos Boeing 737 y Boeing 777 fueron equipadas con pantallas de cabina vulnerables a interferencia de estos teléfonos

En dicha advertencia, la FAA señalaba que, durante una serie de pruebas realizadas sobre estos dos modelos, se había detectado que las pantallas de información que se ubican dentro de sus cabinas, desde las cuales los pilotos extraen todos los datos y parámetros necesarios para volar, podrían resultar vulnerables frente a las ondas emitidas por los móviles que no habían sido puestos en “modo avión”. Precisamente la razón por la cual, en el año 2018, el Congreso de los Estados Unidos decidía prohibir el uso de teléfonos móviles para realizar llamadas durante el vuelo. `


¿Cuál es el problema?

Cualquiera que haya visto el interior de la cabina de un avión, habrá podido confirmar que la parte más esencial se encuentra en toda la información que se pasa a través de las pantallas instaladas en la parte frontal, justo delante de donde se ubican los pilotos. Estas pantallas presentan información de las pistas del aeropuerto, datos meteorológicos, velocidad y altura, rumbo, trayectoria, funcionamiento de los motores, etc., por lo que son absolutamente vitales para poder volar de una manera segura.

Lo que la FAA detectó fue que, en determinados casos, las ondas que emiten los teléfonos móviles que permanecen encendidos dentro de la cabina de un avión, y no han sido puestos en “modo avión”, podían llegar a alterar la información que se presenta en estas pantallas, y lo que es mucho peor, incluso llegar a apagarlas.

En concreto, la incidencia se detectó en las pantallas que el fabricante Honeywell International Inc., había instalado en los modelos de Boeing 737 y 777.

En total, son 1.300 aviones susceptibles de sufrir este tipo de interferencias en sus pantallas, que tienen hasta noviembre de este año para proceder a sustituir las mismas.

Muchos modelos ya han sido reparados, otros han dejado de volar, algunos están siendo sustituidos (como es precisamente el caso del 737NG, por el 737MAX) y otros todavía mantienen las mismas pantallas.

No se puede dar una cifra exacta, pero se ha calculado que a día de hoy son más de cien los aparatos que todavía no han sido reparados (unas 400 pantallas), y podrían desarrollar la incidencia reseñada durante el vuelo.


Difícil seguimiento

El problema más importante que existe para poder hacer un seguimiento de esta incidencia, que puede alterar de manera muy peligrosa la seguridad a bordo de los aviones afectados, es que los mecánicos que han revisado los aparatos en donde ha saltado la misma, no han sido capaces de localizarla ni repetirla.

Esto ocurre porque una vez las pantallas se apagan, o sus datos se alteran, en el momento en el que desaparece la interferencia, no deja ninguna huella que pueda ser rastreada por los equipos de especialistas.

Sin embargo, son numerosos los casos de pilotos que han experimentado el súbito apagado de sus pantallas, y también de aquellos que han visto como los datos que se presentaban en las mismas comenzaban a alterarse de manera repentina.

En los últimos 3 años, se han pasado a la ASRS (Aviation Safety Reporting System), administrada por la NASA, más de una docena de informes en los que se denunciaba el apagado repentino de las pantallas de cabina, lo que está considerado en términos aeronáuticos como una situación “crítica”.

En 5 años apenas se había hablado de esta incidencia, que permanecía casi en secreto, hasta ahora. Lo que resulta más evidente es que todas las medidas de seguridad que se puedan adoptar a bordo de un avión, son pocas.

En los últimos 3 años, se han pasado a la ASRS (Aviation Safety Reporting System), administrada por la NASA, más de una docena de informes en los que se denunciaba el apagado repentino de las pantallas de cabina, lo que está considerado en términos aeronáuticos como una situación “crítica”. La última de ellas tuvo lugar en septiembre del año pasado, cuando la tripulación de un Boeing 737-700 observó como las pantallas del avión comenzaban a fluctuar de manera repentina, llegando a apagarse totalmente una de ellas, razón por la que se decidió retornar al aeropuerto de origen.

Uno de los episodios más graves es el registrado en enero del 2017 en Costa Rica, cuando otro Boeing 737 perdió la imagen de todas las pantallas de la cabina, de manera simultánea y en los dos lados de la misma (asientos de piloto y copiloto).

El problema que ha saltado ahora es que un investigador de la Universidad Embry Riddle Areonautical, Tim Wilson, ha declarado que aún en el “modo avión”, un número importante de teléfonos móviles encendidos al mismo tiempo podrían seguir alterando determinados componentes electrónicos de los aviones. Así que ahora nos resta por ver cómo se va a tomar este asunto, si las compañías y sus pasajeros están dispuestas y preparadas para prescindir de los teléfonos móviles, cuando está ocurriendo justo lo contrario, y hasta qué punto puede reproducirse la misma situación de riesgo en otros modelos de avión.


Link de Interés

Informe de la FAA sobre interferencias de los teléfonos móviles en aviones de Boeing

https://drive.google.com/file/d/16lrKqVy4sBEpCavJhWZ30TT2MnGoyPFD/view?usp=sharing


Información Extraída de:

Turama

https://www.turama.es/salta-otro-nuevo-escandalo-para-boeing



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